La tormenta estalló a fines del año pasado, más precisamente durante el mes de noviembre. En ese momento, el gobierno porteño autorizó que los edificios de La Cuadra y La Imprenta, en Palermo, sean demolidos para la posterior construcción de torres de departamentos.
La decisión motivó la reacción de los vecinos quienes, tras conformar una ONG que se opone a la desaparición de ambos inmuebles, elevaran múltiples quejas a la Justicia.
Incluso, un legislador del PRO, Bruno Screnci, salió al cruce de la postura oficial.
En la redacción de un proyecto de su autoría, estableció la preservación de las dos propiedades por considerarlas de amplio valor histórico.
La Imprenta está ubicada en la esquina de Migueletes y Maure. El lugar debe su nombre a que, justamente, allí funcionaba la imprenta del Hipódromo.
En la misma manzana, en Jorge Newbery 1651, se emplaza La Cuadra, uno de los últimos stud donde durmieron varios de los pura sangre campeones que generaron tantas pasiones como deudas y forjaran la romántica leyenda del turf de Palermo.
Construido en 1914, el complejo conserva algunas puertas de las caballerizas y debajo de la carpeta aún está el piso original.
Aunque ambos edificios conformaban hasta hace unos meses un complejo con una galería de arte, restoranes, joyerías, locales de ropa y otros comercios, lo cierto es que tras la disputa que protagonizaran vecinos y el gobierno porteño, la actividad cayó en picada en ese lugar.
Así las cosas, hoy los puntos de venta de La Cuadra no sólo no presentan actividad, sino que el lugar aparece cerrado y con el paso vedado.
“Los últimos dos o tres locales que funcionaban ahí cerraron hará poco más de tres meses. Es una consecuencia de las presiones y el mismo negocio inmobiliario que gira en torno al futuro del inmueble”, afirmó a iProfesional.com el representante de una inmobiliaria cercana al complejo.
Esta es una aparente consecuencia del fuego cruzado de noviembre del año pasado. Ahora bien, ¿qué sucedió con la potencial desaparición física de los inmuebles tras el primer conflicto?
Según pudo averiguar iProfesional.com, a fines de 2010 el juez Osvaldo Otheguy dictó una medida que, en una primera instancia, suspendió los planes de demolición pautados para ambos emprendimientos.
En simultáneo, el legislador Bruno Screnci, en su iniciativa remarcó que -por tratarse de sitios históricos- sólo podrían ejecutarse modificaciones estructurales menores, tanto en La Cuadra como en La Imprenta.
Este “combo” de movimientos, sumado a la presión de los vecinos, derivó en el freno de toda obra que se decidiese encarar en esos espacios.
Desde el entorno del diputado del PRO señalaron que “por el momento, y hasta que se establezca una definición, tanto La Cuadra como La Imprenta no pueden ser modificadas a nivel edilicio, ni vendidas”.
“El tema tomó estado público con una anticipación que no tuvo la confitería Richmond. Ahora la expectativa está puesta en si finalmente serán declarados lugares históricos. El proyecto de Screnci ya se trató en asesores y se elevaría para su discusión final en los próximos días. Hay voluntades para que sea aprobado en alrededor de un mes”, indicó a iProfesional.com un funcionario del PRO.
De resultar finalmente aprobado, el marco desarticulará la demolición de los inmuebles, aunque no impedirá que La Imprenta y La Cuadra cambien de actividad comercial.
Desarrollo al acecho
Más allá de los intentos por salvar a los edificios en cuestión, desde el segmento desarrollador señalan que el gobierno porteño reafirmará la decisión de permitir la construcción de complejos de viviendas en los predios afectados.
“Una señal está en que desde que estalló el conflicto a hoy el Ejecutivo no cambió en ningún momento el rótulo de los inmuebles. La clave hay que encontrarla en la Subsecretaría de Planeamiento de la Ciudad. Y en esa dependencia ni La Imprenta ni La Cuadra aparecen mencionadas en el Área de Protección Histórica”, explicó a iProfesional.com un experto de la construcción en estricto off de récord.
El especialista aseguró que, de no aprobarse medidas como la propuesta por Screnci, los privados podrán avanzar finalmente con la demolición del lugar. “Por el carácter que ambas propiedades mantienen en Planeamiento de la Ciudad, no hay restricciones que impidan que todo eso sea demolido en algún momento”, añadió.
iProfesional.com tomó contacto con fuentes de la dependencia oficial, pero hasta el cierre de esta nota los voceros evitaron pronunciarse sobre este tema.
“Puede que el gobierno porteño considere que esos lugares no tienen posibilidades de ser recuperados, y entonces reafirme la demolición. Muchas veces no se toma en cuenta que hay espacios que están severamente dañados, y que plantear una conservación en esos términos resulta imposible”, comentó Alejandro Schiaffino, broker de la división Locales de LJ Ramos.
José Rozados, CEO de Reporte Inmobiliario, aportó una visión similar. “Hay que evaluar si los inmuebles están en condiciones físicas de ser salvados. Existen casos en los que por más que tengan valor histórico, las unidades muestran un nivel de degradación que hace imposible mantenerlas. Quizás en esta oportunidad suceda algo de estas características”, sostuvo a iProfesional.com.
Por lo pronto, lo cierto es que hoy sólo La Imprenta funciona sin complicaciones en términos comerciales. En contraste, el sector de La Cuadra se encuentra vacío.
“Los últimos puntos comerciales cerraron este año. La Imprenta, en cambio, funciona a todo vapor, por lo que uno tiene la sensación de que ahí finalmente no se harán cambios”, dijo Jorge Safar, ejecutivo de la vecina inmobiliaria Oppel.
Como sucediera ya en otros casos, la polémica sobre la demolición de La Cuadra y La Imprenta es un capítulo más de la discusión entre lo público y lo privado, entre los vecinos que quieren preservar las identidades de sus barrios y el sector de la construcción, con el Gobierno de la Ciudad como intermediario. Lo mismo sucede en Caballito, Villa Pueyrredón y en otros barrios.
Según supo iProfesional.com, no es la primera vez que en esa zona de Palermo (el límite con Belgrano es la calle Zabala) se da un choque así. En diciembre de 2006, y a raíz del reclamo de cuatro vecinas, la jueza en lo Contencioso Administrativo, Patricia López Vergara, prohibió los permisos para nuevas obras en 45 manzanas de Las Cañitas y La Imprenta.
Pero en septiembre de 2007 la Cámara revocó la medida. Sólo quedó exceptuado el pasaje Volta, porque la Legislatura lo protegió con una ley especial.
Una zona que vale mucho
Más allá de la discusión respecto del valor histórico de La Imprenta o La Cuadra, desde el segmento inmobiliario destacan el enorme atractivo económico que esconden los lotes que hoy ocupan estos inmuebles bajo disputa.
“Son predios cuyo valor, sólo en tierra, no baja de los 1.000 dólares el metro cuadrado. En algunos casos se trata de terrenos de más de 17 metros de frente y casi 60 metros de profundidad. Todo enclavado en una zona de Buenos Aires con precios en ascenso permanente”, destacó Safar, de la inmobiliaria Oppel.
Schiaffino, de LJ Ramos, remarcó el interés que genera el potencial de esos espacios para el desarrollo de viviendas y oficinas.
“En la zona el metro cuadrado está cotizando a 3.000 dólares. Todo eso impulsa a la actividad de la construcción en esa parte de Buenos Aires, y también explica por qué la mirada de los desarrolladores se posa en lugares como La Cuadra”, dijo.
Para luego concluir: “Sólo en esa parte de la Ciudad se están desarrollando 35 emprendimientos inmobiliarios. Los valores de las unidades vienen en franco crecimiento desde hace al menos una década. Todo eso hace suponer que la disputa en torno al destino de lugares como La Cuadra o La Imprenta no se terminará en el corto plazo”.
Fuente: Infobaeiprofesional.com

